lunes, 21 de junio de 2010

ARTÍCULO SOBRE "EL GOLFO DE LOS POETAS" Revista El Ciervo, nº706


EL CIERVO
año LIX
enero 2010
nº 706

EL GOLFO DE LOS POETAS Luis Fernández Zaurín


El golfo de los Poetas es la primera novela de Fernando Clemot (Barcelona, 1970), cuya trayectoria hasta ahora se había centrado en el relato corto, en el que había logrado algunos premios relevantes, y en su tarea como editor. El golfo de los Poetas, finalista de un par de premios de renombre, gira, según la contraportada de la cuidada edición de Barataria, en torno a dos ejes temáticos, la memoria y el absurdo existencial. Su argumento lo hace en torno a un escritor, Leo Carver que, desde su alcoholismo, enfrenta tanto su pasado -para tratar de superarlo- como su presente. Narrada en primera persona la novela es un descenso a los infiernos de Carver y a su lucha por ordenar dos mundos, el real y el propio; todo ello lastrado por sus problemas de memoria reciente tras un accidente. El personaje está conseguido y su carácter y caída están muy bien descritos, siendo su peripecia creíble además de resultar de interés para el lector. Su prosa es muy correcta, quizá demasiado, afectación que puede venir de la experiencia de Clemot en el relato. El conjunto resulta sin duda de interés y habla de un autor con clara ambición literaria, algo que se agradece.


viernes, 11 de junio de 2010

"EL LIBRO DE LAS MARAVILLAS", EN OCTUBRE, EN BARATARIA EDICIONES.



"EL LIBRO DE LAS MARAVILLAS", SEGUNDA NOVELA DE FERNANDO CLEMOT, EN OCTUBRE EN BARATARIA.


SINOPSIS DE "EL LIBRO DE LAS MARAVILLAS" A CARGO DE EDUARDO IRIARTE

Presintiendo ya cercano el final de su vida, el narrador de El libro de las maravillas, ingresado en una clínica de reposo, se ve obligado a hacer balance. Ante el convencimiento de que lo experimentado hasta entonces no ha valido gran cosa, decide elaborar una suerte de catálogo de vidas no vividas. Es así como, tomando por modelo el libro de Marco Polo, va recopilando historias ajenas con el convencimiento de que «un cambio radical en el presente puede modificar de forma definitiva nuestro pasado». Llevado por una curiosidad insaciable por el prójimo, va dejando constancia escrita de las vivencias de otros pacientes, como Bridoso y su invierno de emigrante en Hamburgo, donde fue testigo de una trágica inundación, o Bessa, cuya travesía en el maltrecho Ponta do Sol por el Mar del Norte acabó en naufragio. Y entre estas vicisitudes y las de otros personajes —todos con su pasado a cuestas— que pueblan la clínica Dantas, va urdiendo una narración caleidoscópica que le permite compensar carencias pretéritas.
Con El libro de las maravillas Fernando Clemot logra un entramado de voces que van solapándose hasta dar cuerpo a una historia única e insólita, una novela de novelas que constituye una rotunda apuesta por el poder reparador de la palabra.

Eduardo Iriarte


PRIMERA PÁGINA DE "EL LIBRO DE LAS MARAVILLAS"

Vuelve una y otra vez aquella danza de los limpiaparabrisas rechinando como patinadores y el cristal mojado fuera su pista de hielo. En esta terraza que da a la sierra, a oscuras, en mi cuarto, a la hora de dormir y en el baño; retorna el hermetismo de los limpiaparabrisas lanza, vestidos de negro, inclinados igual que el saltador que cuadra sus esquís antes de caer y hundirlos como cuchillos en la lengua de nieve. Los limpiaparabrisas son seres hieráticos y rutinarios, exactos como relojes o soles, con sus punteros enguantados en negro, elegantes también como dos caballeros de frac, son una pareja de luto riguroso; así bajaban los punteros como lanzas entonces, pam, pam, crujían sobre su lengua de hielo y fue entre dos de aquellos latidos que los vi sentados allí, en una repisa de cemento a la entrada del autogrill.
Llovía como el demonio en la autopista del Mediodía y yo venía huyendo de mi vida anterior. No veía casi nada porque la lluvia formaba una pequeña marea en el cristal. Reduje a primera al entrar en la gasolinera. Estaban allí: inmóviles bajo el alero del área de servicio, reparé en ellos nada más entrar en el párking pero su imagen se deshacía entre el agua como un ídolo de fango. Traté de apretar la mirada en aquella oscuridad pero con esa primera mirada apenas intuí dos cuerpos al refugio del alero del edificio...

miércoles, 9 de junio de 2010

PRESENTACIÓN DE SIGLO XXI EN ZARAGOZA



La librería "Los portadores de sueños" acoge este jueves la presentación en Zaragoza de la antología de cuentistas Siglo XXI


El volumen, coordinado por Gemma Pellicer y Fernando Valls, reúne treinta y cinco relatos de otros tantos autores españoles actuales, que además ofrecen su reflexión personal sobre el género.
La librería Los portadores de sueños (Jerónimo Blancas, 4) acoge este jueves, 10 de junio (20 horas) la presentación de Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual,una antología de relatos que acaba de editar Menoscuarto, en la que se ofrece un panorama de la variada producción literaria de este género en la España de hoy.
El volumen, que ha sido coordinado por Gemma Pellicer y Fernando Valls, incluye treinta y cinco relatos de otros tantos autores españoles contemporáneos, unos breves perfiles biográficos y unos textos donde estos escritores reflexionan sobre el cuento y la estética personal que proponen para este género literario.
En la presentación participarán los dos responsables de la edición, el profesor José Luis Calvo Carilla (Universidad de Zaragoza) y algunos de los autores nacidos en Aragón o vinculados con esta comunidad seleccionados en esta antología, como Carlos Castán, Patricia Esteban Erlés, Daniel Gascón, Cristina Grande, Ismael Grasa y Miguel Serrano Larraz, a quienes se sumará Fernando Clemot, que acude desde Barcelona.

AMBICIÓN Y RIGOR. Como explican los editores en el prólogo, el nuevo siglo nos ha traído, junto con la aceleración de la historia, una nueva hornada de escritores de relatos. Si el cuento español parecía haber gozado hasta hoy de una mala salud de hierro, Internet se ha convertido en uno de sus canales básicos de difusión, permitiéndole llevar una dieta sana y transformándose en su alimento bio, al tiempo que le insuflaba vitalidad y aumentaba su público.
Para Pellicer y Valls, los lectores que se pregunten cómo es el cuento actual en nuestro país pueden encontrar respuesta en las treinta y cinco historias atractivas y amenas aquí recogidas. Esta antología de cuentos de estéticas muy diversas, que van del realismo a lo fantástico, da buena muestra de la ambición y el vigor con los que hoy se cultiva la narrativa breve española.

Los treinta y cinco autores seleccionados en Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual son Pilar Adón, Pablo Andrés Escapa, Jon Bilbao, Ernesto Calabuig, Matías, Candiera, Carlos Castán, Cristina Cerrada, Pepe Cervera, Fernando Clemot, Óscar Esquivias, Patricia Esteban Erlés, Ignacio Ferrando, Víctor García Antón, Esther García Llovet, Daniel Gascón, Cristina Grande, Ismael Grasa, Irene Jiménez, Juan Carlos Márquez, Berta Marsé, Ricardo Menéndez Salmón, Lara Moreno, Manuel Moyano, Miguel Ángel Muñoz, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Hipólito G. Navarro, Elvira Navarro, Andrés Neuman, Ángel Oleoso, Jesús Ortega, Julián Rodríguez, Javier Sáez de Ibarra, Miguel Serrano Larraz, Berta Vias Mahon y Ángel Zapata.
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Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español Menoscuarto, 2010. Edición de Gemma Pellicer y Fernando Valls Colección Reloj de arena; 44
Plaza del Cardenal Almaraz, 4 - 1º F · 34005 PALENCIA (España) | Teléfono y fax: (+34) 979 70 12 50 | www.menoscuarto.es correo@menoscuarto.es
ISBN: 978-84-96675-48-3 | 624 páginas | 14 x 21 cm | 26 euros

lunes, 31 de mayo de 2010

ARTÍCULO SOBRE EL RECOPILATORIO SIGLO XXI: LOS NUEVOS NOMBRES DEL CUENTO ESPAÑOL ( MENOSCUARTO) APARECIDO EN EL DIARIO EL PAÍS EL PASADO 29 DE ABRIL



http://www.elpais.com/articulo/cultura/relato/corto/hace/grande/elpepicul/20100429elpepicul_1/Tes

EL RELATO CORTO SE HACE GRANDE

por Javier Rodríguez Marcos

"Los libros de cuentos han dejado de ser una engorrosa cláusula en el contrato de un escritor. Tampoco son ya el trampolín hacia la novela para los narradores debutantes o el descanso entre novelas para los consagrados". Lo dice Juan Casamayor, que hace 10 años fundó Páginas de Espuma, una editorial que se enfrentó a uno de los grandes clichés de la edición española: "El cuento no vende".

Sáez de Ibarra: "En Internet 'cuelgas' un relato y recibes el eco de los lectores"

Berta Marsé: "No es el hermano menor ni el primo ni el cuñado de la novela"

"Pasé los primeros años escuchando esa frase por duplicado, sí: no vende, no vende...", recuerda Casamayor, que una década después tiene un catálogo de 170 títulos en papel -con autores como José María Merino, Medardo Fraile o Ana María Shua-, 40 en formato eléctrónico y casas en Argentina y México. Su best seller, dice, es Ajuar funerario, de Fernando Iwasaki, con 54.000 ejemplares vendidos. En 2002, además, se atrevió con Pequeñas resistencias, un imprescindible panorama del cuento en lengua española en cuatro tomos coordinados por Andrés Neuman, que en octubre publicará una nueva entrega consagrada a España.

El escritor Eloy Tizón, que el próximo día 12 dictará en la Biblioteca Nacional la conferencia El renacer de la cuentística, considera clave la aparición de editoriales especializadas para la consolidación definitiva de un género que nunca contó en España con el predicamento que siempre tuvo en Latinoamérica y, sobre todo, en Estados Unidos. Allí una red de revistas pagaba tradicionalmente a los escritores por publicar sus relatos. Basta leer las memorias de Ernest Hemingway, un maestro de la distancia corta, para certificar que en algunos países se podía vivir del cuento.

Junto a Páginas de Espuma, Tizón cita a la palentina Menoscuarto, fundada en 2004 y con 75 títulos en un catálogo en el que conviven los relatos completos de Miguel Delibes, Carmen Laforet o Esther Tusquets con libros nuevos de Gonzalo Calcedo y Manuel Moyano. En Menoscuarto acaba de aparecer Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual, una antología firmada por Gemma Pellicer y Fernando Valls. Profesor de la Universidad de Barcelona, Valls es el gran crítico del género en España. De hecho, Siglo XXI se suma a otras dos selecciones suyas que hicieron época: Son cuentos (Espasa, 1993) y Los cuentos que cuentan (Anagrama, 1993). Si la primera subrayó la labor breve de Juan José Millás, Soledad Puértolas, Javier Marías o Antonio Muñoz Molina, la segunda hizo lo propio con Javier Cercas, Mercedes Abad, Juan Bonilla o Fernando Aramburu.

Para Valls, su nueva antología certifica un hecho insólito hasta ahora: "La continuidad desde los años setenta de un género que en el panorama español ha sido guadianesco". Ello pese a la calidad de figuras como Ignacio Aldecoa, Juan Eduardo Zúñiga o Medardo Fraile. Para Eloy Tizón, por su parte, la gran muestra de la vitalidad del género es, en lo literario, el hecho de que estos dos últimos sigan activos a la vez que los 35 nuevos autores antologados por Valls: de Carlos Castán, de 47 años, a Matías Candeira, de 26, pasando por Hipólito G. Navarro, Pilar Adón, Ricardo Menéndez Salmón o Elvira Navarro.

"Están a la altura de los autores latinoamericanos de cuentos de su generación. Eso es algo que podemos decir pocas veces", afirma Fernando Valls de unos autores cuya "melodía de época", dentro de una gran variedad de temas, sería su pertenencia a "la tradición del realismo" y una "asimilación no mimética de las vanguardias". Más que boom del cuento, apunta Casamayor, lo que hay es "un crecimiento sostenido". Un crecimiento al que han contribuido tanto las ediciones de cuentos completos de grandes clásicos por parte de Alfaguara, Lumen, Anagrama o Alba como los minilibros con uno o dos textos lanzados por Alfabia, Gadir o Alpha Decay.

En los alrededores de la literatura, Valls destaca además tres elementos que han impulsado la vitalidad y dignificación del cuento: 1) Muchos autores han pasado por talleres literarios y ahora ejercen como profesores. 2) Hay al menos tres premios de altura dedicados a los libros de cuentos: el NH, el Ribera del Duero y el Setenil. La primera edición de este último recayó en Los girasoles ciegos (Anagrama), de Alberto Méndez. Y 3) Internet.

Javier Sáez de Ibarra, antologado por Valls y ganador del Ribera del Duero con Mirar al agua (Páginas de Espuma) descata la importancia de la Red como refugio crítico y creativo de un género tradicionalmente "desatendido" por los medios tradicionales. Bitácoras como El síndrome Chéjov, La luz tenue, Vivir del cuento o la del propio Fernando Valls -La nave de los locos- son para el escritor referencias tanto en la información como en la creación: "Uno puede colgar un relato y recibir al instante el eco de los lectores. Tal vez la pega es la ansiedad por renovar los contenidos".

Sáez de Ibarra, que ha publicado tres libros de cuentos, pertenece al club de los fieles al género. Lo mismo que Berta Marsé, autora de En jaque y Fantasías animadas (en Anagrama) y también presente en Siglo XXI. ¿Para cuándo una novela? Ésa es la pregunta a la que los dos se enfrentan recurrentemente. "¡Bastante complicado es escribir un relato!", responde Marsé. "El cuento no es el hermano menor ni el primo ni el cuñado de la novela".

Tres pistas

- Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual.

Antología preparada por Gemma Pellicer y Fernando Valls y publicada por Menoscuarto, la editorial palentina especializada en el relato que ha publicado la ficción breve de autores como Miguel Delibes o Carmen Laforet.

- Pequeñas resistencias. Un panorama del género en español a través de cuatro volúmenes editados por Páginas de Espuma y coordinados por Andrés Neuman desde 2002. En octubre se publicará una nueva selección española.

- El síndrome Chéjov. Bitácora especializada en el cuento del escritor Miguel Ángel Muñoz. Un referente junto a La nave de los locos, blog del crítico Fernando Valls.

jueves, 6 de mayo de 2010

FERNANDO CLEMOT Y "EL GOLFO DE LOS POETAS" EN EL FIRST NOVEL FESTIVAL

Con Arno Camenisch ( Suiza), Vincent Overmeer(Holanda) y Giorgio Vasta (Italia) frente al stand de la First Novel en la Feria del Libro de Budapest.

Junto a Anela Borcic ( Croacia) y Grete Kutsar ( Estonia) en el acto de la Lazar Ervin Hall.

De izquierda a derecha: Grete Kutsar (Estonia), Fernando Clemot ( España), Anela Borcic ( Croacia), Bruno Nassim ( Francia), Vincent Overmeer ( Holanda), Daniel Maftieu (Rumanía) y Giorgio Vasta ( Italia).

A LA VENTA "SIGLO XXI: LOS NUEVOS NOMBRE DEL CUENTO ESPAÑOL" (Menoscuarto. Edición a cargo de Fernando Valls y Gemma Pellicer)



Antologías (VV. AA.)
Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual
Edición de Gemma PELLICER y Fernando VALLS

El nuevo siglo nos ha traído, junto con la aceleración de la historia, una nueva hornada de escritores de relatos. Si el cuento español parecía haber gozado hasta hoy de una mala salud de hierro, Internet se ha convertido en uno de sus canales básicos de difusión, permitiéndole llevar una dieta sana y transformándose en su alimento bio, al tiempo que le insuflaba vitalidad y aumentaba su público. Los lectores que se pregunten cómo es el cuento actual en nuestro país pueden encontrar respuesta en las treinta y cinco historias atractivas y amenas aquí recogidas. Esta antología de cuentos de estéticas muy diversas, que van del realismo a lo fantástico, da buena muestra de la ambición y el vigor con los que hoy se cultiva la narrativa breve española.

Pilar ADÓN | Pablo ANDRÉS ESCAPA | Jon BILBAO | Ernesto CALABUIG | Matías CANDEIRA | Carlos CASTÁN | Cristina CERRADA | Pepe CERVERA | Fernando CLEMOT | Óscar ESQUIVIAS | Patricia ESTEBAN ERLÉS | Ignacio FERRANDO | Víctor GARCÍA ANTÓN | Esther GARCÍA LLOVET | Daniel GASCÓN | Cristina GRANDE | Ismael GRASA | Irene JIMÉNEZ | Juan Carlos MÁRQUEZ | Berta MARSÉ | Ricardo MENÉNDEZ SALMÓN | Lara MORENO | Manuel MOYANO | Miguel Ángel MUÑOZ | Juan Jacinto MUÑOZ RENGEL | Hipólito G. NAVARRO | Elvira NAVARRO | Andrés NEUMAN | Ángel OLGOSO | Jesús ORTEGA | Julián RODRÍGUEZ | Javier SÁEZ DE IBARRA | Miguel SERRANO LARRAZ | Berta VIAS MAHOU | Ángel ZAPATA ||


Col. Reloj de Arena
978-84-96675-48-3
624 páginas
14 x 21 cm.
26.00 euros
© 2009 Ediciones Cálamo, S.L. - Todos los derechos reservados

viernes, 26 de marzo de 2010

FIRST NOVEL FESTIVAL ( BUDAPEST BOOKFAIR , 22-25 APRIL, MILLERNARIS PARK, BUDAPEST)


PROGRAMACIÓN DEL FIRST NOVEL FESTIVAL
(MILLENARIS PARK, BUDAPEST, 22-25 ABRIL 2010)


El First Novel Festival es un encuentro de escritores encuadrado dentro de la Feria del Libro de Budapest con la peculiaridad de que está dedicado a autores que hayan publicado una primera novela en el año anterior. Participan en esta edición diecisiete autores de diecisiete países y una parte de los actos están vinculados a los eventos de la capitalidad cultural europea de la ciudad de Pécs.

Los representantes seleccionados por los países participantes en el First Novel Festival son los siguientes: Ricardo Adolfo (Portugal), Arno Camenisch (Suiza), Horváth Viktor (Hungría), Zahary Karabashliev (Bulgaria), Nataša Kramberger(Eslovenia), Małgorzata Rejmer (Polonia), Michaela Rosová (Eslovaquia), Verena Rossbacher (Austria), Marek Šindelka (Chequia), Bruno Nassim Aboudrar (Francia), Anela Borčić (Croacia), Fernando Clemot (España), Martin Kongstad (Dinamarca), Grete Kutsar (Estonia), Daniel Mafteiu (Rumanía), Vincent Overeem( Holanda) y Giorgio Vasta (Italia).

Programación de la European First Novel Festival 2010

Los escritores invitados participarán en la ceremonia de apertura de la Feria del Libro de Budapest el día 22 de abril a las 20 horas en el Karoly Palais de Budapest ( Literary Museum).

El día 23 visitarán la ciudad de Pécs guiados por el comisario del First Novel Festival, Istvan Csuhai, y posteriormente, a las 17 horas, tendrán una presentación en el Pecs Cultural Center de la ciudad de Pécs, capital cultural europea en 2010, abierto al público.

El día 24, a partir de las 14,15 horas, se realizarán dos debates en grupos moderados por la crítica literaria Anna Gacs y el escritor Andras Forgach, en que los autores responderán también sobre preguntas su libro y el tema de debate seleccionado.
El lugar del debate es el Lazar Ervin Hall del edificio del First Festival, Fogadoo/Inn.
El primer encuentro de escritores comenzará a las 14,30 y el segundo a las 16,30 horas. El acto acabará a las 18,00 horas.
La lengua vehicular es el inglés y las traducciones se realizarán al húngaro.

Los libros de todos los escritores participantes estarán expuestos y a la venta dentro de la Budapest Bookfair, stand G4.

Patrocinan:

Budapest Bookfair
Pécs 2010 Capital Cultural Europea

Ministerio de Cultura de España (Subdirección General de Promoción del Libro)
Embajada de España en Budapest.

ENTREVISTA PARA LA REVISTA "AJÍCARA" DE ALMERÍA. 22/3/10

ENTREVISTA EN LA REVISTA “AJÍCARA” ( ALMERÍA), 22/03/10

por Sara Molina


ESTANCOS DEL CHIADO ES un compendio de once cuentos, el último escrito hace más de cinco años. También es una puerta cerrada, al menos por el momento, ya que desde entonces no he escrito ningún cuento. La experiencia decía que Estancos… tenía que ser un libro destinado a pasar sin pena ni gloria (editorial pequeña, autor semidesconocido) pero tuvo la suerte de caer en buenas manos y ha tenido un recorrido sorprendente.

MIS PERSONAJES SON, en general, gente que conozco. Raramente suelo escribir sobre algo con lo que no haya tenido contacto o, como mínimo, haya conocido a través de alguien. En Estancos hay personajes que son estanqueros que me han vendido tabaco, camareros que conocía, amigos, historias que me contaron mi madre o mi padre, también hay chismes, situaciones que he oído o me he imaginado que vivía.

ESCRIBO PORQUE encuentro que es una de las pocas formas de ensanchar nuestras vivencias. Cuando escribo puedo ser alguien que no soy, vivir aventuras que nunca viviré, puedo tener romances imposibles, ser apasionado, fuerte, un héroe o un cobarde, ser mujer, un niño o un anciano, agonizar o vencer. La vida, en general, suele ser más corta e insulsa de lo que imaginamos y escribir es una buena forma de experimentar otras vidas, vidas paralelas que nos hubiera gustado vivir y no tuvimos ocasión.

LAS METÁFORAS SIRVEN PARA crear belleza. Cuando hay una metáfora tiramos de un hilo que conecta dos realidades alejadas. Nos hacen ver que una forma aparentemente lejana de otra puede estar unida en nuestro subconsciente.

ME GUSTA charlar con mis amigos y reírme. Me gusta perder el tiempo. Pasar el tiempo con los míos.

NO ME GUSTAN la soledad, la hipocresía, las prisas, el metro en hora punta, los listos y los fanfarrones, detesto a la gente que me dice lo que está bien o mal.

MI PRÓXIMO PROYECTO PASA POR acabar la novela que estoy escribiendo y publicar una que acabé en mayo. Junto con El golfo de los Poetas cierran una trilogía sobre la memoria y sus entresijos.

ME ENFRENTO A LA PÁGINA EN BLANCO con desesperación. Soy maniático, escribo con tapones en los oídos y en pijama. La casa debe estar recogida y no tengo que tener ataduras de tiempo para escribir.

UN ESCRITOR ES en términos generales un pardillo. También un solitario y un egocéntrico insoportable. El escritor es sensible y enferma con facilidad. También es alguien a quien se le puede engañar fácilmente. Un escritor es una planta de invernadero.

PARA ESCRIBIR ME INSPIRO EN lo que me rodea. Raramente me tengo que informar demasiado.

LEO CARVER ES el protagonista de mi primera novela, El golfo de los Poetas. Es un escritor acabado, una ruina lúcida y autodestructiva. Tiene la hermosura de lo decadente e inútil pero también es peligroso: no tiene nada que perder.

LA LITERATURA TIENE menos glamour de lo que parece. En general es un grupo de gente que malvive tratando de vivir de una quimera.

FERNANDO CLEMOT ES un escritor novel que ha publicado una novela y un libro de cuentos. La literatura debe ser el único oficio en el que con casi cuarenta años te consideran todavía un principiante…

LA LECTURA ME SIRVE para evadirme y recorrer espacios y situaciones que nunca viviré. En realidad leer me sirve para lo mismo que escribir.

LOS PREMIOS LITERARIOS SIRVEN PARA ganar confianza cuando estás empezando. Con contadas excepciones sólo sirven para eso. Cuando empiezas te da mucho ánimo ver que lo que escribes puede gustar a alguien a quien no conoces de nada. Es un juicio objetivo.

AHORA ESTOY LEYENDO una guía de Budapest, un libro que se llama El cine italiano en cien películas, también estoy releyendo a Cortázar y voy a dejar de leer un libro de teoría de la literatura de Harold Bloom que me está pareciendo una soberana tontería. Bloom es un anglocentrista, habría que hacerle boicot. Para quitarme el mal gusto voy a empezar un libro de Óscar Esquivias que tiene muy buena pinta, se llama Viene la noche.

en : http://www.ajicara.com

sábado, 6 de febrero de 2010

ENTREVISTA A FERNANDO CLEMOT ( En el blog Últimas palabras, por Iván Humanes)


"...Si nos limitamos a escribir crónicas o a imitar el lenguaje periodístico en la literatura, ésta acabará convirtiéndose en guiones o en puro periodismo, en imagen, al fin y al cabo..."

por Iván Humanes.

Fernando Clemot (Barcelona, 1970), reciente ganador del Premio Setenil al mejor libro de cuentos publicado en España con Estancos del Chiado (Paralelo Sur), publica su primera novela en Ediciones Barataria: El golfo de los Poetas. Clemot ahonda en los secretos de la identidad y dispone un viaje a la memoria perdida de Leo Carver, personaje principal de la novela. Tragedia, alcohol, sexo, literatura y culpa son algunos de los elementos del tormentoso golfo de los poetas.

Uno de los logros más notables de El golfo de los Poetas es el personaje principal, que es su narrador, Leo Carver, ¿cómo llegaste a él? ¿Cómo diseñaste el personaje?
La observación y algunas experiencias personales son suficientes para desarrollar una personalidad como la de Carver. El alcohol está ahí, es parte de nuestras vidas, también ciertas rutinas de exceso propias y ajenas me han aportado referentes directos, profundos. Todos conocemos a alguien que se destruyó ante nuestros ojos. El alcohol y el desengaño, la heroicidad y la miseria moral las podríamos encontrar personificadas, cerca nuestro, en cualquier momento y rincón de nuestra vida. En cualquier café, en la puerta de un supermercado o en un banco, podemos encontrar a alguien que nos contaría una historia que superaría con creces a la que nos cuenta Leo Carver en El golfo de los Poetas.
¿Es realmente Leo Carver un personaje amoral? ¿Todos podríamos ser, en el fondo, Leo Carver?
Tendríamos que situar primero lo que es la moralidad y lo que no y abriríamos un debate de fondo. Desde la moral al uso (judeo-cristiana) Carver es amoral, sin duda. Se pasa por el arco del triunfo todas las recomendaciones, las que le podría dar un sacerdote pero también las de un médico o un psiquiatra, los nuevos gurús del siglo XXI. Estamos entrando en una época en que pesarán más las pautas morales de los gimnasios y los dietistas que las de la religión católica. Hemos encarado la era de los enfermos crónicos, viviremos cien años o más pero estaremos permanentemente pendientes de nuestra salud y de nuestros abdominales. En relación a estas nuevas directrices la conducta de Carver es también totalmente amoral, no respeta ni su vida ni su imagen, tiene encendidos todos los mecanismos de la autodestrucción. Está por encima de los condicionantes morales porque no le interesa ya lo que puedan pensar de él, en eso es un héroe, nos mira desde arriba. Carver es un destructor a toda máquina hacia las cataratas del Niágara.
Val Gale, poeta inglesa con una muerte que es una incógnita, tiene la textura de un fantasma en El golfo de los Poetas. No porque lo sea, sino porque la falta de memoria reciente de Leo Carver y el mecanismo con el que se acerca a la poeta, genera esa condición etérea. De personaje que está pero no está. ¿Estás de acuerdo? ¿Quién es Val para Fernando Clemot?
La figura de Val es una oportunidad perdida, es la redención (cierta o intuida) que pasa por delante de nuestras vida un día sí y otro también. Tenemos una gran facilidad para generar una enciclopedia de excusas que nos hagan justificar nuestros errores. Todos hemos soñado con vidas paralelas, vidas felices, llenas de emociones y entrega sentimental que nos alejan del día a día, en general exento de estas emociones. Leo para estas lides no es ni más ni menos que ninguno de nosotros, todos buscamos el lugar donde todo cambió, donde se fueron a pique nuestras ilusiones o la inocencia.
Percy, Mary Shelley, Lord Byron o D. H. Lawrence encontraron en el Golfo de los Poetas (Golfo dei Poeti) un lugar para afinar la inspiración. Cuéntanos más sobre tu Golfo de los Poetas propio, ¿cómo se integró la historia en esa localización? ¿Qué ha aportado el Golfo della Spezia a la novela?
Cuando vi las montañas blancas de mármol desde la playa de Marina di Carrara ya supe que aquel escenario iba a ser importante. Era un escenario mágico, el mar, el blanco puro de las vetas de mármol, una representación perfecta de un tiempo de esperanza, de un verano perpetuo, de ese tiempo en que pensamos que la vida nos encamina hacia una aventura única y espectacular. Desgraciadamente luego vemos que todo es más vulgar, que la vida no está a la altura de nuestras expectativas.
Leo Carver y Selma. Padre e hija. La tensión sexual de estos dos personajes durante la novela es contraste con la visceralidad del sexo de Leo Carver con otras mujeres, otras relaciones. ¿Qué es el sexo para Leo Carver? ¿Qué representa Selma para él?
El sexo en Carver aparece como un síntoma más que como una oportunidad o representación de alguna energía de renovación. En algunas fases del alcoholismo las principales necesidades de las personas afectadas se pueden reducir a la sexualidad (expresado muchas veces de una forma adusta o brutal) y a beber. Desde mi punto de vista Carver está en esta fase, encuentra representado el sexo en todo, quizá como reflejo también de su propia inutilidad para tener una relación sexual satisfactoria. Ante la imposibilidad absoluta de sentir se ha convertido en una máquina de follar. En el momento en que se encuentra la imagen de su hija Selma es únicamente una representación de la inocencia perdida, como lo puede ser también el personaje de Ana.
Háblanos sobre los “conceptos-bisagra”, que ya Jordi Gol refiere en una de las solapas del libro, ¿cómo te sirves de ellos para que avance la narración?
Los conceptos-bisagra representan la aparente arbitrariedad que existe entre la observación de un objeto y la representación que la memoria desentierra de nuestro archivo de recuerdos a oscuras. La memoria es enigma y magia, posiblemente uno de los campos más amplios y desconocidos de la inteligencia humana. Sabemos qué es pero no cómo funciona. Podemos estar contemplando una motocicleta y que esa contemplación nos rescate el recuerdo de una boda de hace veinte años o la entrada del colegio al que íbamos de niños. Entrelazamos recuerdos de forma caótica o desordenada pero creo que simplemente desconocemos los mecanismos profundos de la selección de recuerdos que realiza nuestro cerebro.
Para un novelista la explicación de esta aparente arbitrariedad o la simple constatación de ella puede dar alimento suficiente para una carrera literaria. La memoria representa en estos momentos una aventura para cualquier escritor, nos debería poner los pelos de punta pensar en ello, como a aquellos exploradores de mitad del XIX que veían en un mapa las fuentes del Nilo como un espacio vacío.
En El golfo de los Poetas hay un lenguaje cuidado, una narrativa desarrollada, ¿cuánta importancia le das a ese lenguaje y cuánto a la innovación literaria, a la forma, para construir una buena historia?
El hecho de que el personaje central sea un escritor me permitía jugar con un margen amplio. Carver es un buen escritor, sería lógico que se quisiera recrear en lo que escribe. En este ámbito me siento también bastante cómodo. Estamos en un momento difícil. El lenguaje, cómo contamos, es parte fundamental de la literatura, si nos limitamos a escribir crónicas o a imitar el lenguaje periodístico en la literatura ésta acabará convirtiéndose en guiones o en puro periodismo, en imagen al fin y al cabo y en una pugna de imagen contra imagen siempre vencerá la televisión o el cine. Debemos pedir más al lenguaje, ser exigentes, reventarlo para que reviva, la imagen es un enemigo poderosísimo y acecha cualquier descuido. La lucha para que el lenguaje tenga peso por sí mismo, para que tenga una significación que muy a menudo se rechaza, es uno de los tableros de juego en los que se está moviendo el futuro de la literatura de los próximos años.
¿Cómo recibiste la noticia del Premio Setenil por tus Estancos del Chiado? ¿Qué crees que has conseguido con este premio?
Sigo sorprendido con lo del premio Setenil al mejor libro de relatos. Me consideraba ya halagado con que Estancos del Chiado estuviera entre el grupo de finalistas y quedar ganador por delante de libros de cuentos tan buenos como los de Jon Bilbao, Millás, Molina Foix o Bonilla me hace sentir muy bien. También había otros libros sensacionales como los de Esther García Llovet o Martínez de Pisón que se quedaron sin entrar en la final. Creo también es una buena noticia para las pequeñas editoriales, el libro fue publicado en una editorial pequeñísima, con una distribución manual y ha superado a otros libros que no tenían nada que ver con este perfil. Parece que queda un pequeño espacio para las editoriales independientes y para los nombres nuevos. Por ello doblemente satisfecho.
Desde el punto de vista personal creo que he ganado visibilidad y mirar con algo menos de escepticismo este mundillo que nos rodea.
¿Cuáles son tus próximos objetivos? ¿Hay alguna nueva novela a la vista?
El golfo de los Poetas es una novela escrita hace ya cinco años. Hay proyectos y tengo otra novela sobre la memoria, está escrita y está por ahí dando vueltas, en ese limbo en el que flotan tantas.

miércoles, 3 de febrero de 2010

CRÍTICA EN SEMANA CERO SOBRE EL GOLFO DE LOS POETAS ( Ruben Darío Fernández, 21/1/10)


No acabo de encontrarme con esta novela. Digamos encontrarme cara a cara, dejar que me hable con absoluta libertad, o más bien con absoluta claridad. Este texto, eso sí, está cargado de perlas. Además van en racimos. Así como aparece una, van cayendo otras a su lado. Transcribo unas representantes de ellas: “Protégete de la belleza como de la enfermedad. Lo sabían, nadie podrá perdonar tu hermosura, no sabes cuántos peligros encierra.” “La juventud no es más que un tibio ensayo de la vida.” “Probablemente no sea el hombre más que una oscura edad en el largo devenir de los huesos.” “Un día, una tarde, pueden resumir una vida: Remordimientos, deseo, fiebre.” “Te escuchan porque vienes del otro lado del dolor.” Cada una de ellas en su contexto multiplica por cien su fuerza, sin duda. (Hay que leerlo, pues.) Hay muchas más, muchísimas más y para todos los gustos, como ésta: “No hay mejor espejo para reconocerte que la expresión ajena.” (No la comparto, pero seguro que a muchos lectores esta expresión les hará mella.)
El protagonista de esta novela, Leo Carver, es un escritor en las horas más bajas de su carrera y de su vida. Además de un alcoholismo incipiente, padece pérdidas de memoria reciente, por lo que hace uso de unas libretas donde va apuntando el transcurrir de sus días, como forma, es de pensar, de preservar su identidad. (¿Habría identidad sin memoria?) Con su mujer, una amiga de su mujer y su hija, pasará unos días de vacaciones en una costa italiana, el golfo de los Poetas, con la finalidad de poner en orden un margen de tiempo de su juventud, que parece ser que hace de ancla para la satisfactoria sucesión de sus días.
En cuanto a su desarrollo, y a mi pesar, la novela se me asemeja a un muelle que a fuerza de estirarlo perdió su fuerza, su tensión. Aunque esto que digo tampoco es demasiado cierto, pues precisamente el que uno desee seguir encontrando las perlas que va lanzando Fernando Clemot por el golfo de los Poetas, es una tensión, una intriga, que no nos deja aparcar la lectura hasta nueva orden, al irnos encontrando con, al menos para mí, demasiado espacio repetido que alarga los desenlaces. Lo que se extendió demasiado, entonces, fue la tensión. A mí me hubiera encantado esta historia en una novela más breve, o incluso en un relato corto. Entonces habría sido como un buen disparo a bocajarro.
Sin embargo, como contrapunto al tempo de la novela, Fernando Clemot escribe sin rodeos morales, con absoluta libertad para los sentimientos, para el interior humano. Deja libre a la bestia como quien libera una paloma de su encierro. Hay mucho mérito en ello, y eso sí se lo agradecí en la lectura. Es una escritura visceral, pero que también reflexiona.
Al escribir esto se me aclara el porqué la novela no me hablaba con libertad, con claridad, con franqueza. Por un lado, hay sentimientos humanos fuera de la jaula. Y por otro, una distancia, que se me hizo grande, entre los portadores de los sentimientos -cada uno de los personajes- y los sentimientos mismos. Creo que la edad de los personajes es la clave de que no encajen algunas piezas. Hay sentimientos de la juventud extrapolados a la edad madura, casi a una vejez, a un fin de camino, que no acaban de encajar. Al menos, al que suscribe, claro. Cada lectura es un mundo y esta es la mía.
De la trama, no diré ni mú. Sólo que se reconoce mucho trabajo en ella, muchas idas y venidas para encontrar los enlaces adecuados. (Aunque a veces, con tanta distancia textual entre enlaces, que igual se echa de menos un texto más rebajado.)
En global, la novela merece y mucho su lectura, ya sea para ir desenterrando las perlas, para ir recibiendo más de una bofetada, para notar cómo se nos activa, por momentos, los flujos interiores del deseo o para meditar sobre la memoria y sus recovecos, sus embustes y sus carencias.
Ojo, su lectura tanto puede abrir llagas en la carne de más de uno, como hacerlas cerrar.

sábado, 16 de enero de 2010

RESEÑA SOBRE "EL GOLFO DE LOS POETAS" EN EL BLOG DEL ESCRITOR EDUARDO IRIARTE (15/1/10)


Una preciosa reseña de Eduardo Iriarte en su blog sobre "El golfo de los Poetas"

La primera vez que leí El golfo de los poetas, cuando era solo manuscrito, me sobrevino un intenso sentimiento de envidia. Y no me refiero a la sana envidia del que reconoce un gran libro, sino a una envidia de carácter mezquino, lo que se conoce vulgarmente como «envidia cochina». He de confesar que casi me indignó que alguien hubiera conseguido una primera novela tan sólida, tan bien trabada, tan madura.
Luego fui averiguando que Fernando Clemot había escrito infinidad de relatos breves y ganado por ellos multitud de premios, y, por tanto, era un escritor hecho y derecho. Aunque eso no restara ni un ápice del mérito de la novela, me tranquilizó en cierta manera, y me permitió explicarme su inmensa capacidad para la introspección, su dominio a la hora de abordar de manera simultánea tramas distantes en el tiempo, su impresionante capacidad —su don, cabría decir— para la metáfora explosiva que atrapa al lector de una manera casi física, apelando a sus cinco sentidos a la vez.
No es habitual cruzarse con novelas así, desde luego, y mucho menos con novelas así que aún no se han publicado. Pero menos habitual es toparse con un personaje como Leo Carver, hilo conductor, alma y voz tras todas y cada una de las páginas de El golfo de los poetas. La intensidad, la fuerza que tiene este viejo escritor, sus dotes para explorar el pasado pero también para el autoengaño, para arrostrar la culpa y al mismo tiempo flagelarse, para llegar a lo más hondo del ser humano que es él y que también podría ser cualquiera de nosotros, remiten a nombres que han dejado las páginas de los libros para convertirse en iconos: el Ferdinand Bardamu de Viaje al fin de la noche, Ricardo Reis, el Meursault de Camus.
Leo Carver es uno de esos personajes que dejan poso; que, una vez terminada la novela, se quedan con el lector y le permiten ver el mundo de una manera distinta, y por ello más rica. Y quizá sea Leo Carver, el mayor acierto de El golfo de los poetas, lo que supone su único —ínfimo— inconveniente. Y es que un personaje así no puede desaparecer de la mente del autor, y me atrevería a pronosticar que volverá para rondar a Fernando Clemot en ficciones venideras, tal vez bajo otro nombre y de otra guisa, pero igual en su obsesiva revisitación del pasado y de lo que el recuerdo hace de nosotros y hace con nosotros.
Fernando Clemot. Leo Carver. Dos nombres que sin duda resonarán en nuestros oídos durante mucho tiempo, tanto como alcancemos a recordar aquellos libros que —superada la envidia mezquina— nos marcaron y dejaron huella en nuestra manera de afrontar la realidad, algo que está reservado únicamente a los grandes.

sábado, 9 de enero de 2010

ENTREVISTA SOBRE "EL GOLFO DE LOS POETAS" EN LLEGIR EN CAS D'INCENDI ( Luis Vea, 8/1/10)

Entrevista publicada en la revista digital Llegir en cas d'Incendi (http://www.llegirencasdincendi.com/2010/01/entrevista-con-fernando-clemot.html)


Hablamos con el autor Fernando Clemot, galardonado en 2009 con el premio Setenil por su obra anterior, Estancos de Chiado. Parece que 2009 ha sido un buen año para usted...

A nivel literario posiblemente he ganado en visibilidad en 2009. Seguramente el Setenil, al ser un premio de prestigio y contar en la final con libros y autores muy conocidos, tiene parte de culpa de ello. También la publicación en septiembre (casi solapada con la concesión del Setenil) de El golfo de los Poetas con Barataria ha hecho que haya tenido un buen fin de año en lo literario. Fue una bonita coincidencia.

El golfo de los Poetas es una novela que desasosiega profundamente, una novela que no es fácil de leer debido a que bucea en la frustración, en la autodestrucción de una persona. Debió de removerle por dentro pensar en un personaje como Leo Carver. ¿Cómo nació dicho personaje?

Al principio plateé un escenario básico que eran las vacaciones como fuente inagotable de conflictos entre familias. Posiblemente la aparición de un personaje difícil y con muchas aristas como el de Carver vino a ahondar en esta herida abierta. A esta personalidad conflictiva quería unir la visión de un perdedor, una visión desengañada, creo que fue Fellini el que a la hora de escoger actores para su “Satirycón” contrató a un camarero sin experiencia (Mario Romagnoli) simplemente porque su mirada reflejaba cansancio, una mirada, comentó, a la que ningún exceso o acontecimiento pueda sorprender. Un poco en la búsqueda de Leo quería encontrar lo mismo: hastío, exceso y desengaño, una mirada de reptil, escéptica, que no transmita nada, seca de emociones y de expectativas.La novela toma la forma de diario en el que abundan los monólogos interiores. Básicamente sólo habla Leo Carver.

¿Se planteó en algún momento otra forma de narrar o pensó desde un principio que el diario sería lo más adecuado?

Desde el principio pensé en que el protagonista llevara el peso casi absoluto de la narración. En la novela Leo es dios, una pequeña divinidad perversa y distraída. Él nos enseña lo que quiere y opina lo que le viene en gana, sin restricciones ni tabúes. Desde ese punto de vista unívoco se puede crear también una visión de la novela sectaria, una visión que nos puede llevar a engaños y deparar sorpresas, pero que también nos puede llevar muy hondo, a revolver las entrañas del personaje. Creo que esos dos factores me impulsaron a imponer ese tipo de narración.

Siguiendo con la figura de Leo, ¿quería que nos compadeciéramos de él ya que usted, como narrador, no lo hace?

No creo que la figura de Carver sea muy digna de compasión, también tengo muchas dudas sobre que él quiera o busque ese tipo de enmadramiento. En su caída Carver mantiene el tipo, cierta dignidad en su carrera de excesos. No suplica comprensión entre los que le rodean, en su espiral autodestructiva creo que únicamente desea que lo dejen en paz, que le dejen herirse sin que nadie le corrija o le lea la cartilla.

Hubiera sido interesante leer alguno de los textos de los que el mismo Leo Carver parece renegar. ¿Había algún propósito de homenajear a algún otro famoso Carver?

Llegué a pensar en incluir algún texto de Carver pero creo que no hubiera aportado nada a la narración, incluso podía haber distraído al lector. También pensé que el Carver actual no tenía nada que ver con el novelista triunfador de sus inicios. El protagonista es un perdedor en su sentido más absoluto, un tipo que ha saboreado las mieles del triunfo y ha visto que no sabían a nada. No hay derrota más amarga que saber que la victoria no vale para nada, que está hueca, que es de cartón piedra.
En cuanto al nombre de Carver no guarda relación con Raymond Carver, autor que me gusta pero que tampoco es de mis favoritos. Me gustó el apellido, quería que el personaje no tuviera ningún anclaje geográfico claro y el nombre de Leo Carver se avenía bien a esta premisa.

No sé si ese lado oscuro en el que naufraga Leo Carver tiene algo que ver con todos esos escritores malditos que vivieron en el filo de la navaja: Bukowski, Jack London, etc. El mismo London escribió un libro sobre su alcoholemia. ¿Tomó datos de algún personaje real como modelo?

No me he basado tanto en escritores como en personajes o vivencias que me han rodeado. Todos hemos conocido personas de nuestro entorno que fracasaron o se autodestruyeron con el alcohol, con las drogas o con cualquier quimera estúpida. En cualquier bar o en la calle podríamos encontrar experiencias semejantes a las del personaje central de El golfo de los Poetas. En este caso creo que el personaje es un collage de vidas y experiencias cercanas, un ente creado con retales vividos, sentidos o intuidos, pero siempre próximos, de ninguna forma recreados a partir de mitos o del malditismo literario.

La novela da en la última parte un giro inesperado que en el fondo es muy coherente con el desarrollo de la historia. ¿Pensó otros finales alternativos o siempre tuvo claro este final?

Barajé otro final que también me gustaba y que tenía que ver con el mendigo que vive en el cuartucho de máquinas de la piscina. Es un personaje que está mucho más próximo de lo que podía parecer a Leo, con el que se identifica y hasta, en cierta manera, admira.
¿Comparte algo con Leo Carver, de su visión de la vida o de la literatura?

Quizá una cierta visión agonística de la literatura. Soy de los que no disfruta escribiendo y creo que Leo sólo disfrutó de la literatura en un breve momento. Para mí escribir es remover y no siempre lo que se encuentra es agradable y en eso creo que sí me puedo parecer a él. También encuentro a Leo próximo a mí como un antimodelo posible al que nunca nos querríamos acercar, aunque también me atraiga su forma lúcida y valiente de mirar al abismo. Creo que no es tan difícil estar cerca del abismo como hacerlo de forma consciente. Hemos sido legión los que hemos estado seguramente cerca del filo pero pocos de forma consciente. Jugábamos pero Leo no juega ni experimenta con nada y creo que ese matiz redobla la aspereza del personaje. Sabe a qué está jugando y en este aspecto el personaje es un valiente.

Usted es un autor que antes de lanzarse al mundo editorial se ha ido curtiendo en el mundo literario a través de los concursos. ¿Lo recomienda?
Probablemente los concursos literarios de cuento son uno de los campos más “democráticos” para abordar el mundo editorial. Si habláramos de los concursos de novela sería otro cantar aunque también hay concursos corrompidos en el relato breve. Como toma de experiencia y para calibrar la recepción de lo que escribes ante un lector que no te conoce es una buena prueba. Si funciona la experiencia también es importante saber retirarse a tiempo ya que estos concursos generan una dinámica, una forma de escribir llamémosle “concursera” que en muchos casos puede hacer que no evoluciones.

Hay una pregunta que no me resisto a hacerle: ¿No le parece extraño que una novela tan bien escrita, y que no abunda, como la suya haya tenido que dar tantas vueltas para ser publicada?

No me sorprende casi nada. La literatura hace tiempo que se mueve, en su mayor parte, por criterios estrictamente mercantiles, sólo hay que ver algunos anaqueles de grandes superficies… Es muy difícil publicar si no vienes avalado por una trayectoria de publicaciones anterior o por alguna resonancia mediática. Si no has publicado antes no publicas pero cuesta publicar la primera novela. Es un pez que se muerde la cola, cuesta salir de este círculo vicioso y entrar en la rueda. En muchos casos esta barrera nos priva de leer primeras novelas interesantísimas que se quedan guardadas, muertas de risa. En este aspecto me considero un afortunado al encontrar una editorial que se ha leído la novela sin prevenciones.

Y ahora, ¿en qué está trabajando?

Tengo una novela acabada y una tercera en ciernes. Quería acabar una trilogía que indagara sobre la memoria y sus límites, sobre el extraño mecanismo de recepción de recuerdos, en muchos casos se diría que aleatorio. Es un tema que me interesa y por ahora me tiene muy entretenido.